Avances en el aprovechamiento de plantas consideradas “malezas” como estrategia de mitigación y adaptación de la agricultura familiar campesina al cambio climático.

May 4, 2018

 

 

 CIMASUR se encuentra ejecutando el tercer año y final del proyecto “Sistemas ganaderos de base agroecológica, sustentados en el aprovechamiento de plantas consideradas “malezas” como estrategia de mitigación y adaptación de la agricultura familiar campesina al cambio climático” (PYT-2016-0018). Esta iniciativa fue adjudicada por Fundación para la Innovación Agraria en su convocatoria 2016 de proyectos de innovación.

 

La iniciativa consideró tres zonas de intervención diferenciadas climáticamente, en la precordillera y depresión intermedia de la Provincia de Ñuble y en la zona costera de la provincia de Arauco. En estas zonas se trabajó con 18 productores, con los cuales se implementaron sistemas de producción de plantas consideradas “malezas” para el uso de sistemas animales multipropósito, incluyendo aves de corral, ovinos y abejas. La primera fase del proyecto consideró el reconocimiento de condiciones necesarias para el desarrollo de los sistemas animales. Luego en la segunda fase del proyecto, se abordaron las capacidades del sistema animal.

 

A la fecha se ha dado una nueva denominación a las plantas consideradas “malezas”, que refleja de mejor manera su identidad, llamándolas “plantas tradicionales” de biodiversidad no cultivada. Estas plantas han estado vinculadas a las poblaciones humanas y animales en su contribución medicinal y alimentaria y también han sido utilizadas agrícola y artesanalmente. La posibilidad de apropiar y replicar estos usos requiere una imagen amable de estas plantas, en tanto la palabra “maleza” promueve su anulación. Estas plantas han acompañado a la humanidad desde sus albores, siendo reconocidas como parte de la tradición de diversas culturas y fuentes de biodiversidad no cultivada que contribuyen en la sustentabilidad de los agroecosistemas.

 

Por otra parte, se han identificado tres patrones agroecológicos en los territorios estudiados. Estos reflejan tres identidades distintas. El primero corresponde a una condición que se ha nominado de “Estabilidad” y da cuenta de sistemas de menor vulnerabilidad en su sustentabilidad. Estos sistemas gozan de prácticas tecnológicas pertinentes con la agroecología. No obstante, son sensibles a procesos de subdivisión de tierras y cuentan con una vulnerabilidad media en la obtención de su balance sistémico y una vulnerabilidad mayor en lo referido a la cobertura proteica de origen animal. El segundo patrón agroecológico corresponde a una condición de “Agotamiento”. Son sistemas que muestran balances energéticos y proteicos pero que comienzan a manifestar vulnerabilidades medias a mayores en los indicadores de sustentabilidad. Sus prácticas tecnológicas no acompañan procesos de reducción de esta situación y presentan una mayor vulnerabilidad en la cobertura proteica de origen animal.  El tercer patrón agroecológico corresponde a una condición denominada como “Crítica”. Son sistemas que muestran importantes desbalances. Se observan dos posibilidades por las que transitan, en términos de presentar vulnerabilidades medias o mayores en los indicadores de sustentabilidad. Sus  prácticas  no acompañan procesos de reducción de esta  situación. Presentan vulnerabilidades menores a medias en la cobertura proteica de origen animal. 

 

Los Patrones  permiten sugerir enfoques pertinentes y diferenciados de  intervención tecnológica y formativa para una contexto proyectado de cambio  climático. A modo de ejemplo, sistemas prediales de un patrón crítico, de mayor vulnerabilidad en su sustentabilidad, deben ser apoyados no sólo en los aspectos técnicos sugiriendo inversiones en altas tasa de reciclaje, sino que también en su cambio cultural. Por su parte, sistemas prediales de un patrón estable, pueden complementar las intervenciones ya realizadas.

 

En cuanto a los resultados obtenidos de los ensayos del primer año, al ser comparados con los muestreos de un segundo año, con sistemas de fertilización diferenciados - esto es sin preparación de suelo, ni fertilización, uso de de bioopreparados homeopáticos y sistema de cama alta- se obtuvieron indicadores favorables de sustentabilidad. En particular, se observaron índices de biodiversidad coherentes con el patrón agroecológico caracterizado. En particular, los índices de biodiversidad fluctúan entre 2.3 y 2.6 para el patrón “Estable”; entre 1. 3 y 1.6 para el patrón “Agotamiento” y cercanos a 1 en el patón “Crisis”. Así también se tiene que el indicador de análisis biológico (i.e. por cromatografía) mantuvo su condición favorable luego de la aplicación del fertilizante o mejoró. En relación a los análisis químicos se observa que la respuesta es positiva en los ensayos y se tiene de manera descendente los indicadores para: cama alta, biopreparado y testigo. No obstante, se debe considerar que los ensayos sometidos a biopreparado no tuvieron aplicación durante el segundo año, para observar su estabilidad.

 

Por su parte, la frecuencia de especies ha sido determinada, describiéndose 36 especies en el territorio de El Carmen; 29 especies en el territorio de Chillán; y 31 especies para el territorio de Cañete. Las plantas tradicionales consideras en el estudio representan 7 de 36, 7 de 29 y 6 de 31, de cada territorio, respectivamente.

 

El proyecto ha permitido caracterizar 12 plantas presentes en las comunidades ecosistémicas de las praderas estudiadas que gozan de un estatus de dominancia. Sin embargo, sólo 3 plantas consideradas en el estudio con fines forrajeros tienen esta condición. Las plantas cuentan al menos con cinco mecanismos para lograr dominancia. Estos son: alelopatía, estacionalidad, reproducción, propiedades de suelos y rechazo al consumo animal. Esto ha sido caracterizado a través de indices de cobertura que muestran asociaciones de 2 a 4 plantas que ejercen esta dominancia. Las plantas dominantes en los territorios corresponden a Agrostis capilaris (Chepica), Anthemis cotula (Manzanillon), Ballica sp., Erodium sp., Hydrocotyle, Hypochaeris radicata (Hierba del Chancho), Lathyrus sp (Arvejilla), Ornithopus sativu (Serradela), Rumex acetocella, Rumex crispo, Taraxacum officinale, Trifolium subterraneum.

 

En cuanto a la biodiversidad, se evidencia una alta tendencia a la homogenización de los agroecosistemas pastorales en los territorios estudiados. Llama la atención que el indicie de biodiversidad (i.e. Shannon) sea de1,27. No obstante los ensayos desarrollados durante el primer año demostraron la factibilidad de alcanzar índices de biodiversidad de hasta 2,61 en condiciones de sistemas agroecológicos correspondientes a las de un patrón “Estable”. Esta sería una meta interesante de lograr en el establecimiento de los policultivos de plantas tradicionales.

 

 

En cuanto a la dinámica de los policultivos, se ha caracterizado la cantidad de plantas que crecen por unidad de superficie, identificando 1 a 2 peaks de desarrollo. Este alcanza un máximo total de 1.317 plantas por metro cuadrado. El rango por territorio alcanza entre 160 y 1.041 para el territorio de El Carmen; entre 444 y 1.317 plantas para el territorio Chillán; y entre 55 y 787 plantas para el territorio Cañete.

 

En relación a la producción primaria la mediana para el total de casos (i.e. tanto los territorios de El Carmen como de Chillán) correspondió a 2.059 kgs. de materia seca por hectárea al año (MS/Há/Año). En particular, la mediana para los casos del territorio El Carmen fue igual a 2.009 kgs. de MS/Há/año y de 2.119 kg MS/Há/año para los casos del territorio de Chillán.

 

Finalmente, se ha caracterizado el aporte nutricional de las plantas estudiadas en tanto aporte de energía metabolizable y porcentaje de proteína, tanto para ovinos como para aves. Se ha descartado algún impedimento de consumo desde un punto de vista toxicológico y se ha analizado la palatabilidad de las plantas tradicionales, todo lo cual permite disponer de un sistema de policultivo de plantas tradicionales adecuado con los requerimientos de los sistemas animales de la agricultura familiar campesina, en condiciones de cambio climático.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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